¿El cambio climático explica el récord de incendios en Europa?

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¿El cambio climático explica el récord de incendios en Europa?

Europa ha roto todos los récords de incendios desde el 2006, pero no todo se le debe culpar al cambio climático. Este desastre es el resultado de una tormenta perfecta a la que hay que agregarle la desinversión pública en prevención y cambios sociales como el abandono demográfico de las zonas rurales.

Nunca se quemó tanto:

Con 1.015.731 hectáreas quemadas al 20 de agosto de 2025, la Unión Europea ha superado oficialmente el récord anterior de 988.524 hectáreas establecido en 2017 durante todo ese año.

Menos focos pero más intensos: 
El patrón en 2025 es de menos cantidad de focos, pero de mayor intensidad y extensión. En solo diez días, la superficie quemada pasó de niveles medios históricos a cifras récord. Los megaincendios (los más extremos y destructivos) a nivel mundial se han duplicado desde inicios del siglo XXI. Entre 2003 y 2023, la frecuencia de estos incendios se multiplicó por 2,2,

Cambio climático y crisis ecológica: El aumento de temperaturas extremas, olas de calor, sequías prolongadas y cambios en los patrones de precipitación hacen que los bosques sean más secos y vulnerables al fuego. Estas condiciones permiten que cuando se inicia un incendio, la propagación sea mucho más rápida y difícil de controlar.

Acumulación de combustible: La despoblación y el abandono de las actividades tradicionales del campo (pastoreo, agricultura, limpieza de montes) hacen que matorrales y bosques crezcan sin interrupción ni gestión. Esto genera grandes masas continuas de vegetación seca y biomasa, que actúan como “combustible” listo para arder y permiten que el fuego se propague sin barreras naturales ni humanas.

Homogeneidad paisajística: En regiones rurales despobladas, el paisaje se transforma en un mosaico uniforme de bosques y matorrales, sin cultivos ni pastos que frenen la expansión de las llamas. Esto facilita una propagación rápida y extensa del fuego, característico de los megaincendios modernos.

Envejecimiento poblacional y pérdida de relevo: El éxodo rural deja comunidades con pocos habitantes, mayoritariamente ancianos, y sin relevo generacional ni recursos para gestionar el entorno. La falta de actividad agrícola y ganadera permite que el monte y el bosque avancen sobre antiguas zonas productivas, multiplicando la biomasa combustible.

Extensión del riesgo: El abandono facilita la colonización de especies pirófitas (como pinos y eucaliptos), que son altamente inflamables y potencian la severidad de los incendios. Esto sucede no sólo en España, sino también en Portugal y buena parte del Mediterráneo.

Incendios de sexta generación o megaincendios: Los llamados "incendios de sexta generación", alimentados por el cambio climático y la acumulación de biomasa, tienen un comportamiento extremo e impredecible. Son capaces de liberar tanta energía que incluso alteran las condiciones meteorológicas locales (formando nubes de pirocúmulos), lo que permite que quemen miles de hectáreas en pocas horas y dificultan su extinción por medios convencionales.

Tormentas de fuego y propagación explosiva: Estos incendios pueden generar fenómenos convectivos, donde columnas de humo y calor producen ráfagas de viento que ayudan a expandir rápidamente el fuego, volviéndolo casi incontrolable. A pesar de menos focos, cada evento individual tiene capacidad destructiva inédita.

Drástica reducción de la inversión en prevención
España, el país más afectado en este 2025, reduce a la mitad su presupuesto preventivo: La inversión pública en prevención de incendios cayó del 51% entre 2009 y 2022, pasando de 364,1 millones de euros a solo 175,8 millones. Para 2025, el presupuesto estatal es de apenas 26 millones de euros, muy por debajo de los 72,5 millones de 2009. Mientras la prevención se desplomó, el presupuesto para la extinción se mantuvo estable en ~417 millones de euros. Sin embargo, apagar una hectárea cuesta aproximadamente 19.000 euros, mientras que prevenir sale mucho más barato.

Conclusión

En conclusión, el récord de 2025 resulta de la perfecta tormenta entre crisis climática extrema, décadas de desinversión en prevención, abandono rural y la sincronización continental de condiciones críticas. La falta de inversión preventiva por parte de los Estados europeos ha sido un factor determinante que multiplicó el impacto de las condiciones climáticas extremas.

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